Ir al contenido principal

Evitando una Conciencia Endurecida

Somos advertidos a no permitir que lleguemos a estar endurecidos, porque si miramos todo el concepto de endurecimiento en su perspectiva bíblica, vemos que algo nos sucede a través de repetidos pecados.  Nuestras conciencias llegan a cauterizarse.  Entre más cometemos un pecado particular, menos remordimiento sentimos por este. Nuestros corazones se vuelven obstinados a  través de la desobediencia repetitiva.

Cuando Dios endurece el corazón, todo lo que Él hace es dejarnos y parar de contender con nosotros.  Por ejemplo, la primera vez que cometo un pecado particular, mi consciencia me molesta.  En su gracia, Dios está convenciéndome de este mal.  Dios está interfiriendo en mi vida, tratando de persuadirme a dejar esta maldad.  Si Él quiere endurecerme,  todo lo que Él tiene que hacer es parar de reprenderme, parar de codearme, y darme suficiente cuerda para ahorcarme yo mismo.
Nosotros vemos en la Escritura que cuando Dios endurece los corazones, Él no fuerza a la gente a pecar, en lugar de eso, Él les da libertad para ejercer el mal de sus propios deseos (Santiago 1:13-15).
Coram Deo
Haz esta oración con el Salmista David:Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos; Y ve si hay en mí camino de perversidad, Y guíame en el camino eterno” (Salmo 139:23-24).
Pasajes para mayor estudio
Santiago 1:13-15

Traducido por Ed Osuna de: Ligonier Ministries
http://www.ligonier.org/learn/devotionals/avoiding-hardened-conscience/

Comentarios

Entradas populares de este blog

Diez Principios Poderosos para el Servicio Cristiano

1. El Fundamento del Ministerio es el Carácter 2. La Naturaleza del Ministerio es el Servicio 3. El Motivo del Ministerio es el Amor 4. La Medida del Ministerio es el Sacrificio 5. La Autoridad del Ministerio es la Sumisión 6. El Propósito del Ministerio es la Gloria de Dios 7. Las Herramientas del Ministerio son la Palabra de Dios y la Oración 8. El Privilegio del Ministerio es el Crecimiento 9. El Poder del Ministerio es el Espíritu Santo 10. El Modelo del Ministerio es Jesucristo Si estás sirviendo en algún ministerio dentro de la vida de la iglesia local, debes considerar seriamente estos diez principios bíblicos. Tomado de: Warren & David Wiersbe. Ten Power Principles for Christian Service. 1997.

"Traédmelo"-Marcos 9:19-Lecturas Matutinas

Con desesperación, el decepcionado padre se volvió de los discípulos al Maestro.  Su hijo estaba en la peor condición posible, y todos los medios habían fracasado, pero el pobre niño fue pronto librado del maligno, cuando el padre obedeció, con fe, el pedido de Jesús: "Traédmelo".  Los hijos son dones preciosos de Dios, pero nos producen ansiedades.  Pueden ser motivo de gran gozo, o de gran amargura, para sus padres; pueden estar llenos del Espíritu de Dios o poseídos de un espíritu malo.  En todos los casos, la Palabra de Dios nos da una receta para la cura de todos los males: "Traédmelo".  ¡Dios nos enseñe a elevar oraciones más agonizantes en favor de nuestros hijos mientras son pequeños!  El pecado está en ellos, empecemos a atacarlo con oración.  El clamor en favor de nuestros vástagos debiera preceder a los lamentos que anuncian su venida a este mundo de pecado.

Considerando a los demás

Hay un gran cartel publicado junto al primer punto de salida del campo de golf local. El cartel declara las reglas que rigen el juego. La primera regla es una vista previa de las reglas específicas que siguen.  Dice así:  "La primera regla del golf es en  consideración de las demás". Consideración por los demás, en el contexto de la libertad en Cristo del cristiano, es el tema de la enseñanza de Pablo en Romanos 14. Con la llegada del nuevo pacto, algunas reglas que eran  importantes para el Antiguo Testamento fueron eliminadas.  Fueron cumplidas por el ministerio de Jesús y ya no eran necesarias.  Cuando las leyes se revisan, es difícil para la gente hacer ajustes. Un ajuste difícil para los judíos recién convertidos  fue a la nueva situación en la que Jesús declaró que ciertos alimentos que habían sido prohibidos por la ley ceremonial del Antiguo Testamento estaban ahora limpios.  Incluso el apóstol Pedro luchó con es...